Kyudo, el camino del arco

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Minamoto Yoshiie

La práctica del kyudo, o arco tradicional japonés, es un camino de perfección en el que, tomando como objeto el desarrollo de la pericia técnica de tirar y acertar, se cultivan herramientas meditativas básicas, especialmente la atención y concentración mental pero también la aceptación, la paciencia, la compasión, la ecuanimidad y la resiliencia. Todo un reto magníficamente expuesto por Belén Pérez desde su propia y profunda experiencia.

José Antonio Giménez Mas

Cuando el corazón se apodera del tiro

Por Belén Pérez
Renshi 6º dan de nihon kyudo por la All Japan Budo Federation,
Seibukan Academy, National Budo Governing Body of Japan.
5º dan de kyudo por la All Nippon Kyudo Federation (ANKF)
http://www.kyudo-spain.com

El arte marcial del kyudo consiste en una técnica específica contemporánea perfilada en Japón en el pasado siglo. Un estilo único de arquería que en su moderna forma estandarizada integra las mejores cualidades de las escuelas antiguas de arquería más importantes. Aunque enriquecido con los ideales del Bushido (la vía del guerrero), el camino del arco tuvo que esperar hasta abandonar su primitivo carácter de arma -prescindir de su utilidad en la caza y en la guerra- para refinarse y embellecerse hasta alcanzar su actual condición.

A día de hoy la arquería tradicional japonesa presenta, por una parte, un potente legado histórico y cultural ya que la arquería como disciplina tradicional está profundamente imbricada en el conjunto patrimonial japonés. Y por otra, su práctica posibilita el acceso a una intensa vivencia directa que puede resultar enriquecedora. De esta manera se aprecia un porte tradicional y reflexivo, y otro, activo y dinámico.

Dos aspectos enlazados entre sí que determinan su particular sentido: una vía tradicional que expresa la Verdad (shin), la Bondad (Zen) y la Belleza (Bi) a través del corazón del arquero. La evolución milenaria de esta arquería está asociada
a los profundos cambios políticos y sociales que se han ido produciendo en la cultura nipona.

En algunos momentos de este largo recorrido histórico, la utilización
del arco pudo desaparecer y, sin embargo, se ha fortalecido su uso formativo y transformativo que actualmente promueve la arquería japonesa; esta tiene un
componente de resiliencia excepcional al recuperarse de la adversidad y recobrar un equilibrio o un sentido renovado para continuar conformando su particular historia. También, alberga este concepto de resiliencia su peculiar naturaleza interna, puesto que el propio término indica la resistencia del arco que tras su fuerte tensión inicial recupera su forma original, gracias a su flexibilidad y elasticidad.DSCN2619

El arco japonés, confeccionado tradicionalmente con bambú, sugiere una profunda analogía ya que el bambú es más flexible cuantos más nudos tiene, y estos, pueden ser equiparables a las circunstancias adversas. Una curiosa analogía que nos indica la oportunidad que nos ofrece el arco nipón para que el corazón se transforme y comience un interno proceso formativo. Así pues, a sus circunstancias históricas se suma su singular esencia; empuñar este arco supone no solo sostener unos valores tradicionales forjados en una cultura milenaria sino también nos permite adentrarnos en una sorprendente y singular experiencia personal.

En su empuñadura descansa el poso de unos valores enraizados en una poderosa tradición; y también nos espera una oportunidad para disfrutar de la frescura del instante. El kyudo es una disciplina física que tiene unos requisitos técnicos muy específicos para adquirir la destreza en el uso del arco y la eficacia en el tiro.

Además de profundizar en el conocimiento de un estilo de arquería originario de Japón, el aprendizaje tremendamente activo del kyudo nos implica en un trabajo experiencial donde se unen mente y cuerpo mediante un riguroso esfuerzo personal. En este recorrido se producen una serie de procesos internos que a su vez contribuyen a reflexionar sobre la propia naturaleza humana.

Un camino de constante perfeccionamiento en el cual no solamente se adquiere la habilidad en la destreza del tiro; pues se considera un proceso personal activo y dinámico donde siempre surge algo que aprender, algo que nos hace cambiar. Una práctica continuada que a lo largo del tiempo puede incidir en la estructura esencial de la persona y afectar a la forma de afrontar la vida al ir modificando un profundo y dinámico cambio de actitud personal. Al igual que otras artes marciales, se puede convertir en un estilo de vida al darnos la oportunidad de cambiar y aumentar la comprensión del curso de nuestra historia, aportando beneficios a nuestro bienestar personal.DSCN2620

¿De qué manera se produce esa transformación interna?… esencialmente porque su práctica se caracteriza por un fuerte componente de carácter atencional; donde la precisión, la exactitud y la simplicidad, cualidades genuinamente japonesas, adquieren una dimensión excepcional. La acción de apuntar, de concentrarse en acertar a un objetivo, requiere de una intensa atención. Centrarse en lanzar una flecha hacia un objetivo es un aspecto nuclear de cualquier estilo de arquería en sí. Sin embargo, en un arte tan ritualizado en el que cada gesto, incluso cada respiración, está estrictamente codificado y definido, en el instante en el que se dispara la flecha se introduce el riesgo del azar como parte nuclear del proceso.

El lanzamiento introduce un poderoso valor: la incertidumbre en el acierto. Se dice que en el kyudo el acierto de la flecha en la diana no es realmente lo más importante del tiro. Aunque esencialmente la técnica del tiro está orientada a la precisión del arquero en la acción de apuntar con enorme exactitud a una diana, una acción realizada con una elaborada simplicidad natural.

No hay que olvidar que el arco japonés ha sido un arma letal que arrastra un turbulento pasado donde se ha probado su efectividad con la muerte. Curiosamente, también se dice que hay que apuntar, pero no desear alcanzar la diana. En este punto, aparentemente tan contradictorio, vamos a centrarnos. En la ecuanimidad del arquero respecto al acierto, en la actitud equilibrada y constante del arquero a lo largo del tiro, en la imparcialidad del juicio. El arquero apunta desde el centro de su mente-corazón (kokoro) y es ahí donde se produce su mayor impacto.

Independientemente de las técnicas en las cuales se desarrolle, la práctica de mantener una atención constante, sin distraerse, se considera una capacidad humana básica. Cultivar a través de la atención un fuerte poder de concentración hacia una acción que se está realizando nos permite ser más conscientes. Se convierte en un factor esencial en cualquier proceso de aprendizaje y, al igual que en otras disciplinas, cuando se trabaja de manera unificada con la mente y el cuerpo produce unos resultados. Orientar adecuadamente la atención puede incidir en el rendimiento de la persona y aumentar la calidad en la ejecución del tiro además de generar beneficios personales.155

  • Un primer paso, al iniciarse en la práctica del kyudo, está en orientar la atención hacia la correcta postura corporal para hacer un uso óptimo a nivel físico. Para abrir el arco, el cuerpo se posiciona como si fuese un sistema de palancas, así se emplea la fuerza natural de la estructura corporal con una gran economía del movimiento. No solamente se va revisando donde se posiciona exactamente cada parte del cuerpo, sino que se presta atención a las sensaciones que emergen durante la acción proporcionando una gran conciencia interoceptiva. El arquero se hace más consciente de sus sensaciones internas. Sentirse así, con una conexión más íntima, genera un bienestar interno profundo y natural.
  • Cuando el movimiento básico se interioriza, entonces se une con la respiración para armonizar la ejecución del tiro. La respiración consciente (Kisoku) y la armonía de la respiración (Ikiai) se relacionan con el ritmo del movimiento. Una respiración natural y fluida permite que el tiro no sea automático y no se convierta en una rutina, además nos conecta con un ritmo biológico que puede proporcionar calma y serenidad.
  • Una vez que el cuerpo se relaja y la mente se aquieta, a través de la respiración se establece un puente entre el cuerpo y la mente, entonces la atención se puede focalizar a la conciencia. Se trabaja la precisión y la consistencia en el uso del arco, y la estabilidad de la mente.

Al trabajar el aspecto técnico del arco se tiene la oportunidad de desarrollar el aspecto mental. La interacción (cuerpo-respiración-mente) entre los arqueros que tiran en grupo puede proporcionar:

  1. sincronía de movimientos: en una parte los arqueros realizan los movimientos conjuntamente y en otra los arqueros se coordinan;
  2. sincronía de la respiración: hace que el movimiento sea más armónico; y
  3. sincronía de la mente: hace que el movimiento sea más sutil, -una autentica conexión tiene en cuenta el sentir del otro y cuál es su intención, esto nos facilita predecir lo que hará-.

Por lo que se podría decir que el kyudo es una disciplina que trabaja la estructura corporal de manera óptima y natural, además la forma de orientar la atención
incide directamente en la habilidad del arquero para regular sus pensamientos, emociones y sensaciones.

Aprender a focalizar y mantener la atención durante la práctica modifica el nivel de la actividad sensorial, intelectual y motriz. La práctica constante de la concentración en las artes marciales puede suponer la optimización del cerebro humano, y puede facilitar el cultivo de sus facultades más específicas. La gestión de la atención incide en la corteza prefrontal, región del cerebro que nos distingue como humanos, donde se centran las funciones cognitivas complejas que nos perfilan como seres sociales y, por ejemplo, nos permiten planificar y tomar decisiones, e incluso regular la conducta.

No sólo se emplea el cuerpo de una manera óptima, sino que el trabajo con la mente, refinar constantemente la atención para la perfección del tiro, promueve trabajar áreas del cerebro que nos distingue y nos define como seres humanos. Esta fuerte implicación personal que supone regular la atención y que, con el tiempo y la constancia, puede producir cambios en la funcionalidad y la estructura del cerebro.

Este arduo entrenamiento de la mente en la práctica del kyudo, también puede provocar cambios en el estado de conciencia del arquero. Cuando se aprende a orientar la mente, y se desarrolla la capacidad de concentración, se produce un aumento de la percepción y comprensión de la realidad, tanto interna como externa. Una práctica regular e intensa en la interacción cuerpo, respiración y mente a través del tiro en un ambiente favorable modifica la perspectiva de la percepción.

Habitualmente el arquero percibe el entorno con una naturaleza dual: el arquero y la diana. A partir de ahí, el proceso de percepción puede variar, la atención se puede focalizar: puede descansar específicamente en el arquero o la atención se puede orientar exclusivamente hacia la diana. Se produce un primer estado diferente de observación.

Cuando el arquero se concentra intensamente o se estabiliza en la diana, el sentido del yo puede comenzar a desaparecer, esa disolución del yo rompe la frontera espacial con la diana. O el arquero se centra tan intensamente en lo más profundo de sí que se diluyen las interferencias mentales, se renuncia a la percepción ilusoria del acierto. La mente se sosiega y emocionalmente se neutraliza, la serenidad se introduce en el tiro. Entonces el sentido de percepción del arquero comienza a cambiar, el arquero puede desarrollar la capacidad de profunda concentración, entonces tanto lo externo (la diana) como lo interno se advierte sin localizarse específicamente en ningún punto, la atención se encuentra en todas partes más allá de una percepción limitada.

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Emperatriz Jingu

El arquero no se identifica con el deseo de acertar, se percibe como un contenido mental carente de fuerza. El sentido de ‘yoidad’ del arquero se desvanece diluyendo su propio deseo adherido. El campo de conciencia del arquero se abre, se deja atrás la sensación de individualidad, las fronteras se quiebran y se produce una percepción no diferenciada, es ahí cuando el corazón irrumpe en el tiro, de esta manera el acierto del impacto siempre se produce.

Publicado en El Budoka 2.0, nº 41, sep/oct – 2017. Versión especial para Cuaderno de Oriente autorizada por la autora. Salvo indicación en contra, las imágenes acompañantes proceden de la Colección Pájaro Profeta

Kyudo1Belén Pérez (imagen de El Budoka 2.0)

 

 

 

 

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