Sangre y Agua. I Ching y el Pilar de Zaragoza

El Pilar sobre el río Ebro

El Pilar bañado por el río Ebro

El UNO genera el DOS

El dos genera el TRES

El tres genera TODAS LAS COSAS

                                                                                    Tao Te Ching, cap. 42

Alguno se sorprenderá ante la asociación que precede a estas líneas: un templo católico emblemático y el versículo que más contundentemente establece las bases de la cosmogonía del taoísmo chino.

Y es que el templo barroco de la actual Basílica del Pilar de Zaragoza (España), en su rigurosa simetría, crece y evoluciona hacia una compleja estructura en torno a un ritmo numerológico en todo superponible al progresivo desdoblamiento del Tao en su transitar entre la unicidad y la multiplicidad.

El templo barroco actual fue precedido por uno mudéjar, antes gótico y románico, antes pequeña capilla construida por encargo de la Virgen en su legendaria Venida a ese lugar, a orillas del río Ebro. A diferencia de las versiones precedentes, el diseño arquitectónico del templo actual, concebido en el siglo XVII-XVIII, parece haber recibido influencias de las misiones jesuitas en China, fuertemente impresionadas por la solidez y el desarrollo de la filosofía del lejano imperio y muy empeñadas en encontrar nexos que facilitaran la comprensión entre ambas creencias.

Inteligentemente, los jesuitas proponían para Oriente un acercamiento evangelizador diferente al realizado en otras partes del mundo, más abierto, respetuoso y orientado al beneficio cultural mutuo. El papa Alejandro VII lo autorizó por decreto en 1656, Clemente XI lo derogó en 1715.

En este periodo ‘ventana’ se planificó el nuevo templo y comenzaron las obras que, aunque finalizadas en los años 60 del pasado siglo XX, siguieron en lo fundamental el plan trazado.

El Pilar 1

Basílica del Pilar, vista aérea – Archivo del Gobierno de Aragón

El UNO (cúpula central) genera el DOS (dos cúpulas ovales, una a cada lado de la central). El TRES (UNO + DOS) genera todas las cosas del Universo expresadas en CUATRO torres y OCHO cimborrios:

  • CUATRO torres de planta cuadrangular, octogonales en lo alto, CUATRO mutando al OCHO según ascienden.
  • OCHO cimborrios octogonales de interior circular, mutación del OCHO al UNO, del exterior al interior.
Ciborrio I Ching

En relieve hexagrama 64

Y es precisamente en las fachadas de los ocho cimborrios donde me quiero detener porque sin esta evidencia, lo anterior podría ser atribuible a la casualidad o ser una mera especulación.

Cada una de estas fachadas, un total de 64 (8 x 8), reproducen el hexagrama 64, el denominado por Richard Wilhelmantes de la consumación’, el fuego arriba –ascendente-, el agua abajo -descendente-; tendencias contrarias, alejamiento. No podía terminar la secuencia de entradas de este blog dedicadas al I Ching del lejano Oriente sin mencionar tan cercana impronta, dicen que única.

Sólo el continuum cíclico consustancial al I Ching es capaz  de desbloquear este delicado estancamiento que supondría el fin. Los ocho cimborrios del templo que representan lo múltiple, esto es lo temporal, lo finito, están dedicados a este momento tan crucial y tan necesitado de un milagro transformador.

Paralelamente, y sin embargo en la convergencia de ambas creencias, la tradición cristiana constata la evidencia de muerte de Jesucristo en la Cruz por el fluir disociado del agua y la sangre (el suero y la sangre coagulada):

“Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.”

(Juan 19:34).

Es, para el evangelista, el fin de todo el proyecto, el momento de la desesperanza más absoluta; también será el del milagro anunciado de la Resurrección, promesa de Vida Eterna.

Para que esto ocurra, en la celebración de la Santa Misa, la Sangre de Cristo se reconstituye a partir de sus componentes: agua y vino (sangre) serán ya inseparables tras la formulación de las palabras de Jesús en la Última Cena. El hexagrama 63 del I Ching representa este momento, totalmente contrario al anterior, denominado ‘después de la consumación’, donde el agua -arriba- desciende vertiginosa sobre el fuego -abajo- que asciende anhelante.

Si el vapor de agua resultante simboliza el cambio de estado de la materia -la mutación revitalizadora en el I Ching-, la unión consagrada de agua y vino representa la transubstanciación, la vivificación de la Sangre de Cristo, el milagro de la Resurrección.

Nada más adecuado para tan revitalizador milagro que evocar el papel mediador de la Virgen a cuya advocación está dedicado este templo cuyo Pilar había simbolizado el eje de unión entre dos mundos, España y América, y que aspiraba a serlo nuevamente entre Occidente y Oriente.

El Pilar 4

NOTA: sobre este hecho tan singular y sobre el interesante papel jugado por la Compañía de Jesús en la conexión del cristianismo con Oriente, recomiendo, entre otros:

http://ahaba-abulafia.blogspot.com.es/2010/01/vestigios-taoistas-en-la-basilica-del.html

http://jose-chamorro.blogspot.com.es/2011/04/los-jesuitas-y-juan-caramuel-de.html

Texto e imágenes (salvo indicación en la leyenda)

José Antonio Giménez Mas

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7 comentarios en “Sangre y Agua. I Ching y el Pilar de Zaragoza

  1. Hola Jose Antonio me ha encantado este análisis e información que nos has dado y dejado del Pilar y de los jesuitas y sus inquietudes, y las tuyas, sobre el Todo y el Uno, el fluir y el desaparecer el reaparecer y todo los que nos rodea de donde venimos y a donde vamos.
    Muchas gracias

    • Gracias, Josemari, en definitiva es el misterio de nuestra existencia, con tus palabras, ‘de donde venimos y a donde vamos’. Siempre he admirado esa capacidad que tienes para trazar la línea recta entre dos puntos, el camino más corto, la simplicidad frente a la complejidad. Otros vamos dando tumbos, pero el camino es el mismo. Un abrazo.

  2. Hola José Antonio, de nuevo me has dejado pensativo con tu comentario. Tendré que revisar más
    profundamente el proyecto del Pilar, a ver si puedo llegar a esa maravillosa relación, que nos
    planteas, aunque seguramente, en la esencia del proyecto del Pilar, se muestren las ideas básicas del hombre universal. Hasta pronto y gracias, siempre es un placer leer tus comentarios.

    • Sí, a mi me tiene muy sorprendido. Los expertos me dicen que todo esto es muy especulativo mientras no haya documentos que lo testifiquen y me temo que debe ser muy difícil que los haya porque esto suscitaba mucha controversia en el seno de la Iglesia.
      Después de estudiar bastante el I Ching yo tengo el convencimiento de que no es un azar decorativo, este hexagrama significa demasiado. Y si fuera azar…, no sé como expresarlo, pero a veces el inconsciente colectivo se manifiesta por los cauces más extraños. De hecho, el I Ching, en su faceta oracular, se expresa por medio de una secuencia ordenada de azares, como la vida misma. Gracias, Paco, por reparar en ello.

  3. Pingback: De Shun Zhi a Kang Xi | cuaderno de oriente

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